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Bistris y la luna llena

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Un niño llamado Bistris, tenía un miedo irracional a salir de noche cuando había luna llena, pues pensaba que esta se le iba a caer encima o lo iba a atacar. Sus padres, acudieron a varios especialistas y tras muchas charlas con el niño lo convencieron para que saliera de la casa a jugar por la noche para que así perdiera su absurdo miedo a la luna llena.

Bistris, reacio, salió a jugar algo timorato, iba jugando a la vez que miraba de reojo a la enorme luna que había esa noche en el cielo. Sin embargo, tras un buen rato jugando se olvidó de que la luna estaba allí arriba en el cielo.

Justo en ese momento, la luna comenzó a cambiar su aspecto. Se hizo más y más grande, le salieron ojos y cicatrices en la cara y puso una expresión terrorífica. Cuando la vio Bistris no se lo podía creer, empezó a correr en dirección a su casa para contarle lo que estaba pasando a sus padres, pero en ese momento la luna comenzó a acercarse rápidamente cada vez más hacia el hasta que ¡zas!, lo consiguió atrapar entre sus manos.

“Bistris, soy la luna y hoy eres mi víctima, te voy a comer” le dijo la luna en un tono macabro.

Bistris temblaba de puro miedo y pedía ayuda a sus padres pero estaban demasiado lejos como para oírle. En ese momento, la luna, le dijo “No tengas miedo, hoy es Halloween, y como todo el mundo se disfraza yo también me disfrazo y asusto a los niños, pero nunca te voy a hacer daño, yo sólo trabajo dando luz por la noche”, lo soltó y le dio una pequeña palmadita en la espalda mientras transformaba su fiero aspecto al aspecto que solía tener cada noche.

Bistris supo en ese momento que pese al gran susto que había tenido, no había que tener miedo de la luna, puesto que esta, nunca le haría mal, ni siquiera en los días de Halloween.