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El juego de Charlie Charlie

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Ana y Laura estaban solas en la habitación. Sus padres habían acordado que se quedarían a dormir juntas. Estaban muy ilusionadas pues con 10 años ninguna había quedado todavía en casa de la otra para dormir, así que era algo muy especial.

El padre de Ana se había ido a recoger las pizzas en la pizzería de la calle de su casa y la madre estaba en la cocina preparando algo para acompañan en la cena.

Ana y Laura habían oído en clase5 el juego de Charlie Charlie. Unas amigas decían que sus hermanas mayores lo habían probado y que era todo verdad. En teoría servía para comunicarse con los espíritus y era realmente sencillo. Sólo había que escribir en un papel una cruz. En los cuadrados que aparecían, debía escribirse dos veces SÍ y dos veces NO. Para comenzar el juego se ponían 2 lápices, uno encima del otro, en las líneas de la cruz. Y luego simplemente se hacían preguntas.

Las dos lo tenían todo preparado y formularon la primera pregunta. “¿Hay alguien con nosotras?”. Al instante los lápices se movieron hacia el SÍ y las dos pegaron un grito de sorpresa y emoción.

La madre de Ana les preguntó desde la cocina qué pasaba pero las dos le aseguraron que todo iba bien.

La siguiente pregunta fue “¿Eres mi abuelita?”. Laura tenía una abuelita que hacía años que había muerto y le hubiera hecho ilusión hablar con ella. Pero los lápices respondieron NO. Así que preguntaron una vez más “¿Te conocemos?” y los lápices se movieron hacia el SÍ.

Las dos volvieron a gritar y salieron corriendo de la habitación para contar todo lo sucedido a su madre. Al principio la madre no les creía, pero viendo que eran tan convincentes, fue con ellas a la habitación. Cuando llegó, curiosamente los lápices y el papel con las respuestas había desaparecido, así que pensó que le estaban tomando el pelo.

Justo cuando iba a regañarles, la puerta de la casa sonó. Pero cuando la madre de Ana abrió, un policía estaba frente a ella. Le contó que su marido acababa de morir atropellado por un coche. Y fue así cómo Ana y Laura se dieron cuenta de que quien estaba intentando hablar con ellas a través de los lápices era justamente su padre.