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El mensaje de televisión

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Juani era una ama de casa que vivía en un poblado de poco menos de 7.000 habitantes de la ciudad de Palma, y como hacía prácticamente cada día de su vida, se levantaba temprano conjuntamente con sus hijos para desayunar juntos y acompañarlos a la escuela.

Con el tiempo, la crisis económica comenzó a acercarse a su entorno familiar, hasta el punto que tuvo que reducir sus horarios libres y encontrar un trabajo con el que contribuir a la economía de su hogar. Por lo tanto, empezó a visionar todo tipo de programas televisivos en los que se ofrecía trabajo con el objetivo de lograr uno para subsanar su situación.

Una tarde de miércoles, mientras sus hijos se encontraban realizando las tareas que sus profesores les habían encargado para dentro de unos días, encontró una cadena que no había visto nunca antes y le gustó, porque en ella se ofrecían puestos de trabajo sobre todo, enfocados a mujeres de mediana edad. No obstante, un anuncio llamó particularmente su atención porque ofrecía una gran cantidad de dinero por prestar servicios destinados al cuidado de una persona de edad avanzada.

Juani, como no podía ser menos, anotó el teléfono de aquel anuncio para llamar al día siguiente por la mañana.

A la mañana siguiente, la mujer se levantó e hizo lo propio con sus hijos, preparó el desayuno y se sentó en la mesa con ellos, para llevarlos al colegio unos minutos después. Posteriormente, agarró el teléfono y decidió llamar a la oferta que había escuchado. Sin embargo, una música siniestra sonó al otro lado del teléfono, acompañada de una voz bastante singular.

Tras unos instantes de conversación, la citaron en un hotel de las afueras de su ciudad para realizar la entrevista al día siguiente, a eso de las 6 de la tarde. Ese día, ella estaba muy contenta porque pensaba que finalmente, había logrado un puesto de trabajo que podría ayudarle, pero no sabía lo que sucedería.

En el día de la entrevista, Juani se subió al autobús para acudir al lugar donde la habían citado y estuvo allí incluso unos minutos antes de llegar la hora acordada, porque no le gustaba que la esperasen. Tan solo 5 minutos después, una pareja llegó al sitio, se presentó y entraron en una habitación para la realización de la entrevista pactada.

Al finalizar, le dieron una tarjeta en la que ponía aceptada y entonces, se dirigió a su casa, pero al girar una calle, la agarraron fuertemente del brazo y subieron a un coche.

Juani, ahora trabaja en una fábrica más de 15 horas diarias por un salario realmente bajo.