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El perro maldito

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Había una vez un hombre al que le encantaban los perros, incluso más que las personas, en su casa tenía muchos perros, pero había uno en especial al que él quería mucho, era su favorito, su nombre era Satanás. Era un perro grande, de color negro, con mirada muy profunda, un perro muy bravo al que nadie podía acercarse pues corrían el riesgo de ser mordidos, incluso eso ocurrió en una ocasión, la mordida fue tan profunda que tuvieron que coser la herida del niño que se había caído de u bicicleta justo enfrente de Satanás antes de que éste lo mordiera.

Debido a la agresividad de sus perros y al poco cuidado que tenía este hombre de que no mordieran a alguien, la gente de su colonia decidió hacer algo al respecto, lamentablemente, un grupo de personas no tan racionales, decidieron tomar la justicia por sus manos, tomaron a un perro muy bravo, similar a Satanás e hicieron que mordieran a el amante de los perros, él quedó muy lastimado y juró vengarse, las heridas fueron tan grandes que antes de poder acudir al doctor, él casi se había desangrado por completo, lo mismo hicieron con Satanás, lo amarraron para que el otro perro acabara con él, antes de terminar desangrados, el dueño de Satanás juro venganza, juró que con el cuerpo de su perro y su alma, acabaría con ellos de la misma forma que ellos lo hicieron, fueron grandes las burlas, pues no creían que fuera posible, al final, lo aventaron por una barranca muy profunda.

Pasó justo un año de la muerte del señor, hasta que un día Satanás reapareció, pero había algo distinta, sus ojos eran de otro color, su mirada era aun más profunda, incluso, parecía haber odio en ella, y así era, pues era hora de la venganza y de cobrar cada una de las vidas que le debían, de hacer cada cosa que le hicieron, y así fue, uno por uno fueron sufriendo el mismo final, las mismas mordidas profundas que parecían no acabar, era hora de reunirse con los otros perros que vivían en la casa para poder proteger su nueva vida.