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La casa de la bruja

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A las afueras de Tijuana corría el rumor bastante recurrente de la existencia de una casa en la que habitaba una bruja. Aunque esto causaba un tremendo miedo para multitud de lugareños, no ocurría para nada lo mismo en el caso de infinidad de turistas que querían visitar el lugar.

Una joven guía, ofrecía la opción de conocer el lugar. No obstante, nadie había conseguido verla y los que lo hicieron, nunca más volvieron a ser vistos.

Una pareja estadounidense procedente de Boston, decidió comenzar una ruta por diferentes municipios de México y entre ellos, una de las paradas prácticamente obligatorias, fue la de conocer esta hermosa ciudad.

Cuando la pareja llegó al lugar y se enteró de las noticias que eran contadas en cualesquiera de los bares por los que pasaban, comprendieron que tenían que ver con sus propios ojos aquella casa en la que, al menos aparentemente, habían sucedido extraños sucesos que resultaban inexplicables para la mayoría de científicos.

Emily, era la guía que con gusto acompañaba a los turistas que deseaban conocer la historia verdadera de la casa. De hecho, frecuentemente falseaba datos y añadía los que ella quería, para darle mayor notoriedad de la que ciertamente tenía el lugar. Sin embargo, tenía un horario que cumplir y no le gustaba quedarse por los alrededores al anochecer.

El día que los turistas contactaron con ella, era lluvioso, había una niebla que imposibilitaba ver que sucedía alrededor y ello generaba una sensación bastante siniestra de solo pensar el sitio en el que se encontraban y también, algunas historias que contaban de él.

La mujer que se llamaba Marian, empezó a sentir un gran pánico de solamente recordar algunas de las historias que le habían sido contadas tanto por las gentes del lugar, como por Emily y quiso marcharse del sitio, aunque su esposo la convenció para dar un paseo prometiéndole que no pasaría nada.

Mientras Emily estaba hablando por el celular con un compañero suyo, los turistas se adentraron en el bosque. Llegado un punto, la mujer del turista puso su mano sobre el hombre de su marido y éste la respondió igualmente. Sin embargo, al volverse para abrazarla se dio cuenta que era una mujer de otra época.

Pronto recordó las historias de la bruja y cómo ésta se había llevado a su mujer sin él percatarse. Rompió a llorar pero no brotaron las lágrimas de sus ojos porque no podía, trató de gritar pero le resultaba imposible y andar tampoco podía hacerlo. Entonces, cerró los ojos y aceptó sus circunstancias, había desafiado los consejos que les dieron por curioso y no podía hacer otra cosa.

30 minutos después, era el momento de reunirse de nuevo con los excursionistas, fueron llamados pero no aparecieron para regresar. Con la llegada de la policía al día siguiente, solamente hallaron sus carteras y mochilas.