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La naturaleza no perdona

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Ya estaba empezando la época de frío, pero como llevaban poco en la cabaña todavía no les había dado tiempo a poder acumular toda la leña y todo el alimento necesario, así es que decidieron dirigirse al pueblo donde intentarían comprar lo que les faltaba, ya que en invierno era prácticamente imposible poder salir de casa.

El caso es que cuando llegaron al pueblo se dieron cuenta de que ya no quedaba nada a la venta. Intentaron encontrar algún sitio donde pudiesen hacerse en especial con más víveres, pero era totalmente imposible. Llamaron a algunas puertas pero era lógico que nadie quisiese dar lo que tenía, ya que sería entonces cuando ellos pasarían hambre.

La nieve ya empezaba a caer, por lo que no les daba tiempo a viajar a otro pueblo sino que tenían que regresar a casa e intenta subsistir con lo poco que tenían. El caso es que ese año se avecinaba un invierno muy largo, y ellos eran conscientes de ello.

Cuando llegaron a casa, lo primero que pensaron es que no iban a poder subsistir todo el frío y duro invierno con lo poco que tenían, pero no les quedaba otra solución. Simplemente cruzaron los dedos para que el invierno durase poco o, al menos, que la nieve desapareciese cuanto antes de forma que pudiesen salir a por algo de leña y conseguir algo de comida… aunque fuese poco.

El problema se fue agravando cuando, ya sin recursos para poder seguir adelante, el invierno seguía sin terminar, pero sus vidas no pudieron aguantar más…