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La niña del ascensor

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María y Andrés decidieron mudarse de nuevo a un lugar algo más apartado y tranquilo. Quizás la casa no era como ellos soñaban, pero al menos ofrecía una gran cantidad de comodidades y el espacio era más que suficiente.

Se encontraba a apenas unos minutos del pueblo andando y su construcción era bastante antigua, aunque en su interior contaba incluso con un ascensor, y es que era evidente que la casa perteneció a una familia pudiente de hacía muchos años.

Una vez que consiguieron arreglar todo (salvo el ascensor que curiosamente funcionaba a la perfección) se dispusieron a amueblar la vivienda y a comenzar su nueva vida allí.

Apenas utilizaban el ascensor, pero resultaba muy cómodo para poder subir muebles a la planta de arriba o incluso para tomar algo en la terraza superior cuando tenían que llevar bandejas, botellas de bebida, etcétera desde la cocina que estaba en la planta baja.

Pero en una de las ocasiones, María había subido con una pequeña mesilla y de repente vio que en el interior había una niña. Se trataba de una pequeña de apariencia bastante normal aunque con una expresión algo triste en su mirada.

Cuando esta chica se dio cuenta de que la mujer podía verla se asustó e intentó salir del ascensor. María no consiguió localizarla después y decidió contar la historia Andrés, el cual se dedicó durante horas a buscar por toda la casa y finalmente pensó que tan sólo se trataba de algún tipo de espejismo.

Pero durante los siguientes meses, cada cierto tiempo volvían a ver a la pequeña en el ascensor aunque nunca consiguieron saber realmente de donde salía. ¿Quién era esa niña, y por qué la encontraban siempre en su ascensor?, ¿Cómo podía entrar a la casa sin ellos saberlo?…