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La novia de otro mundo

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Hacía poco que Antonio se había mudado a su nueva casa, aunque lo cierto es que no estaba acostumbrado a vivir en la ciudad y por ello todos los fines de semana se iba al campo para relajarse.

El caso es que un día conoció a Laura, una joven de un pueblo cercano con la que pasaba muy buenos ratos. Ya llevaban bastantes semanas juntos y Antonio hacía todo lo posible por ir a verla. Lo cierto es que se había enamorado y, sin darse cuenta, quería llegar a algo más con ella y convertirla en su novia.

No obstante, cuando quedaba con Laura, siempre lo hacía en un lugar apartado, por lo que todavía no había tenido la posibilidad de conocer a ninguno de sus amigos y familiares. En su última cita, Antonio le comentó su intención de conocer a sus familiares ya que lo consideraba dar un paso adelante para tener una relación más estable e incluso pedir su mano algunos meses después.

Cuando se lo dijo, Laura no se lo negó, pero tampoco le dijo que sí. Al final, todo fue pasando a un segundo plano y volvieron a quedar para la semana siguiente en el mismo sitio.

Antonio no estaba conforme y decidió llegar un día por sorpresa al pueblo donde vivía Laura ya que apenas tendría unos 50 habitantes, por lo que sería muy fácil encontrarla. Una vez que estaba allí, entró en el único bar que había y preguntó por ella.

Fue en este mismo instante cuando se enteró de que en realidad Laura era una joven que había fallecido hacía más de 70 años, pero como no lo podía creer, acudió a la cita aunque lo cierto es que nunca volvió a verla.