María en una niña muy pequeña que se había quedado sola tras la muerte de sus padres.

 casa encantada

La familia vivía en un lugar muy apartado del bosque y algunos familiares hicieron todo lo posible por llevarse a María con ellos, ya que apenas tenía 7 años y no pensaban que pudiese valerse por sí misma.

En varias ocasiones fueron a casa para intentar encontrarla, pero María siempre se escondía y se iban con las manos vacías. Lo que los familiares no sabían es que los espíritus de los padres todavía seguían presentes en esa casa, y eran los que se encargaban de cuidar a María. Cuando se enteraban de que los familiares llegaban, avisaban a María para qué se escondiese y pudiese seguir viviendo en la casa.

María fue creciendo y los familiares ya daban por hecho que habría muerto, pero en realidad María se encontraba perfectamente, aunque su cabeza ya empezaba a transformarse, ya que el odio que sentían sus padres por el resto de las personas se lo fueron transmitiendo.

Un día varios familiares se dirigieron a la casa para decidir quién se la iba a quedar, pero María ya estaba preparada, y lo único que tenía que hacer era esperar a que fuesen entrando uno por uno para acabar con sus vidas de una vez por todas.