Cuenta la leyenda que había una vez en un lugar muy lejano llamado Pueblo Nuevo, este era un pueblo muy pequeño, local y domiciliario, un día a las 9:30 pm me dirigía de manera apresurada a este pueblo, en instante que yo estaba a mitad de camino cayo una oscuridad solemne y después comenzó a caer una fuerte lluvia, un silencio incómodo me atrapo y me gritaba que algo ocurriría los próximos minutos.

Imagen cortesía de pixabay.es

Al momento de pasar la carretera pude con éxito llegar a mi destino, en el carro me acompañaba una vieja amiga de la infancia, nos ubicamos en una de las entradas más próxima del pueblo y quedamos debajo de una de las pocas lámparas que tenía el pueblo, por cierto, esta era de muy mala calidad y solía titilar demasiado.

Luego de unos minutos iniciamos una conversación mi amiga y yo, de repente comenzó a caer una pequeña llovizna la cual no paraba, después de una hora el temor nos cayó, sentíamos la sensación de que alguien llegaría a interrumpirnos o algo parecido, debido a esta sensación me puse alerta.

Sabía que Pueblo Nuevo era un lugar tranquilo y solitario, pero de un tiempo se murmuro la noticia de que había comenzado a formar pandillas y grandes rumores de asaltos y robos habían comenzado en este lugar, es por ellos que al recordar eso me coloque alerta en todos los rincones de aquella esquina.

Al cabo de otros minutos de nuestra llegada, yo seguía teniendo una ligera conversación con mi amiga, cuando de repente me tocan la ventana del auto, “toc, toc” yo procedo a voltearme para visualizar quien era la persona quien tocaba, decidí bajar un poco la ventanilla y de repente una rara voz muy tenebrosa me dice: “Oye dame un jalón y llévame”.

Al instante sentí unos escalofríos que cubrieron todo el cuerpo, trate de ver su rostro mas no pude, puedo recordar que solo visualice que el hombre llevaba un impermeable muy grueso de color negro, el mismo le cubría hasta el rostro por ello so se veía nada, en los pies tenía unas botas azules de hule y al lado de él, le acompañaba un enorme perro blanco.

Al cabo de unos minutos me vuelve a repetir, “llévame” yo con miedo le respondí “amigo aun no es tiempo de irme, pero si cuando me vaya logro verte, podre darte un aventón con gusto” el hombre no respondió nada y solo siguió su camino.

No había pasado mucho tiempo, como unos 10 minutos cuando de repente vuelvo a escuchar otro ruido en la puerta de mi auto “tlac, tlac, tlac”, me asomo y no veo a nadie y después vuelvo a escuchar el mismo ruido, al percatare era el gran perro blanco del hombre que golpeaba mi auto.

El perro quería abrir la puerta, insistía meter su hocico en la manilla tratando de abrirla, yo lo comencé a observar y en lo que se dio cuenta se montó encima del auto, se sentía tan pesado como una vaca, el perro comenzó a saltar varias veces, yo quede petrificado sin saber qué hacer, por un momento me quede viéndolo fijamente y vi sus ojos negros, solo encendí el auto y arranque a toda velocidad.

Al ver el perro se balanceo nuevamente sobre el auto, intenten atropellarlo, pero no pudo, recorrí los 6 km a cada como nunca de lo rápido que iba. Al llegar a una de las casas del pueblo, me detuve en unas lámparas cerca de una bodega, y comenzamos a hablar mi amiga y yo de sucedido. De repente al ver por el parabrisas pudimos ver de nuevo al hombre del impermeable con el perro blanco, sabía que nunca nos pudieron alcanzar tan rápido. Nunca supe que paso es noche, pero trato de no detenerme en el camino a casa.

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Después de un tiempo me puse a habla con el abuelo de la esquina y me comenta que había algo llamado cadejo de juan noj, y era de gente que hace pactos con el diablo. Yo le comenté lo sucedido esa noche. Y al recordar lo que me dijo se me pone la piel de gallina, me dijo: “seguro era Juan Noj, y si te fueras atrevido a llevarlo, te hubiera dado algún tipo de regalo, te hubiera dado un poco de dinero, o te hubiera ganado”. Yo le dije ¿Te hubiera ganado? le pregunté, “Si, se hubiera llevado tu alma”.