Las tres cabras

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El cuento de las tres cabras es un cuento infantil de hadas noruego inspirado en tres cabras que tratan de cruzar un puente, el cual se encuentra custodiado por un temible troll que desea devorarlas. El argumento de la historia se sabe en cómeme cuando engorde.

¿No lo conoces? Aquí te traemos el texto completo para que disfrutes de una entretenida lectura.

Las tres cabras

Hace mucho tiempo una familia vivía junto con tres cabras y se querían mucho. Se encontraba el abuelo, que tenía una larga barba y un maravilloso genio, el padre que era un hombre joven y corpulento, y un pequeño hijo que era bastante curioso en todo los sentidos. Los tres vivían alrededor de un prado que se caracterizaba por tener mucha hierba fresca para poder comer, sin embargo sin ninguna explicación la misma se secó y todos comenzaron a preocuparse.

¿Cómo iban a mantenerse ahora que la pradera estaba completamente seca y ya no producía ningún tipo de alimento?

–Vamos a tener que cruzar el puente hecho de piedra –comenzó a decir el abuelo–, al otro lado del mismo conseguiremos un valle que está lleno de flores y con mucha hierba para comer. Allí podremos vivir tranquilos y libres de preocupaciones.

Sin embargo, lo que no sabían las cabritas era que ese puede de piedra se encontraba siendo vigilado por un troll despiadado, quien se encargaba de amenazar todo aquel que intentara pasar o caminar por él. Así que cuando la más pequeña de las cabras intentó cruzar sin ningún tipo de precaución, el monstruo salió de su escondite asustándola.

–Y tu ¿A dónde crees que te diriges?

–Intento cruzar el puente para vivir en el valle

– ¡Nada de eso! Este puente es mío y ahora te comeré

– ¡Un momento! –pudo decir la pequeña cabra antes de ser devorada– Yo soy realmente pequeña y no podré saciar tus ganas de hambre. Pero si eres capaz de esperar y me dejas pasar, encontrarás una cabra mucho más grande que viene detrás de mí.

El malvado troll se lo pensó durante algunos segundos y como de verdad tenía mucha hambre, la dejó pasar sin problema, estaba ansioso por comerse a la presa más grande. Y es así como llega el padre de la pequeña cabrita, al cual también se encargó de amenazar.

–¿A dónde vas?

–Cruzaré el puente para poder vivir en el valle

– ¡Nada de eso! Este puente es mío y ahora te comeré

– ¡Espérate un momento! –dijo el padre–, si me dejas pasar, verás que detrás de mi viene una cabra que me duplica el tamaño. Si me comes a mi, nunca quedarás satisfecho.

El troll meditó un rato y como era un ser codicioso y bastante glotón, dejó pasar a las segunda cabra. Y cuando lo hizo se pudo dar cuenta que detrás venia el abuelo, grande y bastante relleno, la boca se le hizo agua al instante.

– ¿A dónde vas?

–Cruzaré el puente para poder vivir en el valle

– ¡Nada de eso! Este puente es mío y ahora te comeré

– ¿Cómo eres capaz de amenazarme? ¡Tú no me conoces ni sabes con quien hablas! –exclamó el abuelo indignado.

Corrió hacia el troll, y con sus patas lo pisoteó, le clavó los cuernos y lo mandó al rio, en donde la corriente se encargó de llevárselo demasiado lejos.

El hijo y el nieto del otro lado se emocionaron al verlo cruzar con vida. Las tres cabritas se abrazaron y celebraron que estaban juntas, debido a su inteligencia y la valentía de las tres juntas. Después de aquel suceso, vivieron muy felices y con bastante hierba fresca para devorar.

 

 

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